La película nos presenta al Dr. Robert Ledgard (Antonio Banderas), un renombrado cirujano plástico que, tras una tragedia familiar, desarrolla una piel sintética revolucionaria.
En su lujosa mansión, mantiene recluida a Vera (Elena Anaya), una joven que parece ser el conejillo de indias de su experimento.
Lo que empieza como una premisa de ciencia ficción, pronto se convierte en una compleja y retorcida historia de identidad, obsesión y venganza. Almodóvar nos sumerge en un laberinto de flashbacks y revelaciones que poco a poco desentrañan la verdadera y escalofriante relación entre estos dos personajes. Es una película que te mantiene al borde del asiento de principio a fin, con un final que deja al público atónito.
Curiosidades de la película:
Un reencuentro 20 años después: Este film marcó el primer proyecto de Almodóvar con Antonio Banderas en más de dos décadas, después de su última colaboración en ¡Átame! (1990).
Basada en un libro, pero con un giro de género: La película se inspira en la novela francesa Tarántula de Thierry Jonquet. Sin embargo, Almodóvar realizó un cambio fundamental: en el libro, el protagonista es un hombre, pero el director decidió que el personaje principal fuera una mujer.
El vestuario no es casualidad: El vestuario, diseñado por el aclamado Jean Paul Gaultier, es una parte fundamental de la narrativa. El famoso "vestido de carne" que usa Vera no solo evoca la idea de una segunda piel, sino que también simboliza la identidad que le ha sido impuesta al personaje, añadiendo una capa de significado a la película.
El famoso "traje de carne" diseñado por Jean Paul Gaultier no solo era simbólico, sino también muy incómodo para la actriz. Elena Anaya ha comentado en entrevistas la dificultad de trabajar con esa pieza, que era muy ajustada y limitaba sus movimientos, obligándola a expresar mucho con su rostro y sus gestos.
Almodóvar se inspiró en maestros del suspense como Fritz Lang y Alfred Hitchcock para crear la atmósfera tensa y opresiva que caracteriza a la película. La forma en que utiliza los silencios, los primeros planos y la música contribuye a generar una sensación constante de inquietud en el espectador.
La película contiene una referencia al cuento clásico Piel de asno de Jacques Demy, especialmente en el personaje de Vera.
Durante el rodaje de "La piel que habito", su enfoque fue aún más austero de lo habitual. Quería una narrativa despojada de retórica visual, evitando el gore explícito. Esto significaba que, aunque la historia es muy violenta, las escenas de sangre se sugieren, no se muestran, lo que hace que la película sea aún más inquietante.
Pedro Almodóvar es conocido por su meticulosidad y su control absoluto sobre cada detalle de sus películas. En "La piel que habito", este rasgo se acentuó. Hay una anécdota que cuenta que, en una escena, el director hizo repetir la toma varias veces porque no le gustaba la forma en que una cortina se movía con el viento. Este tipo de exigencia, aunque puede parecer trivial, es lo que da a sus películas ese acabado visual tan pulcro y característico.
Antonio Banderas ha comentado en varias ocasiones que rodar con Almodóvar es una experiencia muy diferente a la de Hollywood. Mientras que en Estados Unidos los actores tienen más libertad para improvisar o reescribir diálogos, Almodóvar es muy específico con sus indicaciones. Banderas se dejó guiar por completo por el director para encarnar a este personaje complejo y perturbador.
El papel de Vera, interpretado por Elena Anaya, fue un reto físico y emocional. Su personaje pasa por una transformación brutal, y la actriz tuvo que sumergirse en una interpretación muy exigente.
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